Primero los sitios (o, por lo menos, las perspectivas) inéditos de la ciudad. La sesión de tarde del seminario dedicado a Pere de Portugal tuvo lugar en una sala de la catedral, por lo que a las horas se oía perfectamente el sonido de sus campanas y, en un momento dado, el carrillón de la Generalitat. Pero lo más importante: se accedía a ella por un terrado del inacabado claustro.
Saliendo de la escalera de acceso desde el claustro, la deslumbrante sorpresa. La sala era la de la escalera y puerta del fondo, por lo que se pasaba por el terrado del claustro construido, que parecía llevarte directo al tejado y espadaña de la capilla de Santa Llucia.
Tejado y campanario de Santa Lucía. Al fondo la Casa de l'Ardiaca. A la izquierda, al otro lado de la calle, el palacio episcopal.
Sitio privilegiado para la observación de las numerosas gárgolas del claustro.
Hay acceso habitual a ese terrado, el de la nave principal de la catedral, al pie de las torres góticas, que se ven así desde este terrado de más limitado acceso, que lleva al archivo de la catedral.
Los esgrafiados de dependencias de la Casa de los Canonges de la Generalitat.
Más dependencias y esgrafiados.
Las ocas, el estanque y la fuente donde el día de Corpus se hace bailar a un huevo, desde arriba.
La iglesia barroca de Sant Sever (ahora dependencias del Museo de la Catedral) y el Palau de la Generalitat, dejando ver un trozo de su carrillón.
Perspectiva desde la entrada de la sala
Al salir, ya anochecido, el misterio.
Apiladas en una especie de alacena de la escalera de acceso.
Se trata de una escalera nueva acoplado, que deja ver los nervios de las bóvedas del claustro.
Con algunas caras.
En sitios inauditos debido a la improvisada escalera.
Puerta de acceso a la escalera, en un rincón del claustro.
Y el claustro vacío, ya cerrado para el público.
















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