Hay veces que me pregunto si tiene sentido la conservación de ciertos rincones de la ciudad "restaurándolos" como se hace. Aunque es verdad que por causa algo azarosa, hará unos cuatro años me junté con los vecinos ante Villa Urania, la finca con jardín de la parte baja de la calle Zaragoza de Barcelona, intentando paralizar su derribo. Se trataba de una propiedad municipal, que había estado ocupada hasta poco tiempo antes por un parvulario. El Ayuntamiento llegó a un acuerdo finalmente con la Asociación de vecinos por el que se conservaría la casa mientras que se derribaría la vecina, donde se construiría un nuevo edificio con servicios para la Asociación de Vecinos y el barrio.
Pasando el otro día por su parte de atrás, que da a la Vía Augusta, esto es lo que quedaba de la antigua Villa Urania, con la torre vecina arrasada ya hace tiempo. La primera víctima, por lo que veo, es la placa que, en un trozo de muro de la torre vecina que se había salvado de un derribo previo, hacía constar orgullosa que ahí había descubierto el astrónomo José Comás Solá nada menos que el planeta Hispania.
Había hecho varias veces fotos a ese muro y placa, una de las grandes alegrías mías de entre las de la zona, pero como sería muy laborioso dar con alguna de ellas, cuelgo aquí la que he encontrado de la placa en la web "Barcelonetes". Me da que a esta misma no le volveremos a ver el pelo.


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