Anoche salió a la conversación. Es la barra de “Il Giardinetto”, el restaurant diseñado por Correa y Milá, y realzada por la noche gracias al espejo que ahora cubre, cerrándola, la barra exterior, una de las aportaciones de la reforma de su planta inferior emprendida por Iván Pomés y Max Llamazares (y merecedora, como la anterior, de un premio FAD).
Hace poco pasaba por ahí con unos amigos de fuera de Barcelona y, sabiendo que les interesaría verlo –era ya casi media tarde- pedí al maître que nos dejara entrar a verlo. Tras enseñar orgulloso la planta superior, en la que se conserva toda la decoración original, nos hizo un divertido, pero certero, panegírico de la reforma de la planta inferior. Y es verdad que el local ha cambiado drásticamente… sin perder nada de las características que ya lo destacaban.
El maître recordaba su aspecto previo totalmente cerrado (“la gente debía pensar que era un club nocturno y algo había que hacer para recuperar gente y no cerrar”) y se mostraba más que satisfecho con los cambios: la obertura de la nueva barra exterior, que deja libre la visión del interior, los espejos, la continuidad de los motivos del piso superior, la colocación de mesas con las mismas sillas de siempre… La verdad es que han hecho al restaurante más asequible, con precios más llevaderos –quizás raciones más pequeñas- y ahora hasta un menú de mediodía los días entre semana. Y sin dejar de ser uno de los que sigue haciendo mejor la pasta.

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