Es la torre (villa u hotelito, por otras zonas) de la calle Alfonso XII de Barcelona. Cuando alguien se mueva para hacer una restauración ya será demasiado tarde, aunque quizás sea ese el efecto buscado. Ya es pura ruina.
Creía que era uno de los objetos de canje para la operación de Nuñez y Navarro en el Parque de l'Oreneta, pero resulta que una de las que querían canjear no era ésta, sino otra de un poco más arriba de la calle con una minúscula zona arbolada a su lado, esquina con Madrazo.
A parte de que se atisbe entre la selva, a través de alguna ventana, el interior de varias piezas, ya sin techado, la plaga que está acabando con las palmeras acaba de redondear el siniestro aspecto.
Cada mañana, unas señoras del barrio, dotadas de llave de la verja, entran a dar de comer a los gatos.

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