¿A alguien le puede gustar y sentirse cómodo en la estación de Sants? Pese a lo esplendoroso de muchísimas estaciones de tren, en este caso me parece imposible: desorden, desorientación, sensación de ahogo,… Pero aún se supera la impresión de hallarse en un lugar de lo más inhóspito cuando descendemos a los andenes.
Quizás para superar eso, veo que han instalado allí este genuino y moderno artilugio, que además, y como se ve en sus dibujos, nos puede facilitar el acceso a la ansiada libertad.

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