domingo, 26 de octubre de 2014

Casa Montserrat

Tras las ondeadas pero regulares superficies de la Casa Sayrach, su vecina, la Casa Montserrat, que no sabía que estaba hecha por el mismo arquitecto, parece una casa “normal” de los años 20. En todo caso, uno se detiene delante suyo a curiosear la farmacia que ocupa uno de sus bajos, o, si es más osado que yo, busca cualquier pretexto para entrar en su rarísimo vestíbulo (inicialmente entrada/cochera), al que gracias al 48h Open House BCN pudimos acceder impunemente ayer.

Potentes columnas, como enormes patas de elefante, que sostienen la fachada.

La M que más o menos se distingue en los hierros de la parte superior de la puerta dicen que corresponde al nombre de Montserrat, a quien Sayrach dedicó la csa. Nos contaron que era su mujer, muerta a los seis años de su matrimonio.

Estas dos niñas parecen estar en un espacio onírico, una especie de cueva submarina, extrañamente iluminada.

Adornos tipo óseo similares a los de la Casa Sayrach.

Ascensor original, aún en funcionamiento.




Las dos banquetas estilo chapa de cerveza, junto al ascensor, al pie de la escalera.

A mi me recuerda los esqueletos del monstruo de Alien II. Este Sayrach, entre nosotros, parecía algo trastornado, entre sus fervorosas ideas religiosas y la muerte de su mujer, que le debía seguir la cuerda.

Los pisos, salvo unos balcones a mi juicio no muy afortunados, reproducen la estructura de los balcones de bastantes casas de la época. 

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