jueves, 30 de octubre de 2014

El quarter de Sant Pere

La portada del libro, aparecido este año 2014. Permite entender de donde viene el nombre francés de barrio: "quartier". El "quartier", quarter en catalán, era una de las cuatro partes en que se dividía la ciudad.


Tiene razón el subtítulo del libro que me he mercado. Si hay un barrio céntrico en Barcelona y sin embargo bastante desconocido, ese es el de Sant Pere. Hoy he asistido a una presentación del libro que abre el álbum, seguida de un paseo.
El despropósito ha sido que, tras el cambio horario, a las seis ya es oscuro, y poco se pueden ver los detalles de balcones y mosaicos, hierros de fundición o modernistas, esgrafiados, decoración de una obra modernista como el Palau de la Musica o farmacias y otros lugares que se reparten por el barrio. Y mis fotos han salido, digamos, en proporción a la luz…
Desgajo las fotos de una librería, y del Passatge Sert, que colocaré en sendos álbumes específicos, y voy comentando cada una de las fotos que incluyo. Fuera quedan cosas muy características del barrio: El Palau de la Música, el edificio del Gremi de l’Art Major de la Seda, el Mercado de Santa caterina, Sant Pere de les Puelles,… Dentro, un barrio en enorme proceso de cambio, que ya previamente pasó por otras épocas y actividades (molinos del Rec Comptal, industria textil y de estampados, pequeños talleres que suministraban instrumental a esas industrias, comercios de la comunidad china –ahora disminuyendo en número y, quizás, impregnación de las pequeñas tiendas artesanales que van huyendo del barrio de la Ribera).

Si he roto mi decisión de no comprar más libros es, entre otras cosas (el vistazo que le he hachado habla muy positivamente de és) porque el señor de la izquierda, Jaume de Bargas, uno de los autores que nos ha acompañado, vecino y buen conocedor del barrio, es nada menos que cerrajero, de una saga familiar que se remonta a la antigüedad. La chica es Fàtima López, y el de la derecha, el fotógrafo Gabriele Merolli. A los tres los presenta una responsable de la editorial Viena, que ha co-editado con el Ayuntamiento.

Las casas de Barcelona no tenían balcones hasta finales del siglo XVII, consolidándose en la segunda mitad del s. XVIII (lo dicen en el libro). Al principio las soleras de los balcones eran de estructura de hierro, con la típica solera de mosaico. Las iniciales, antes de cambiar a las adamascadas blancas y negro o verde oscuro, eran con dibujos de flores, como ésta de la Bonnemaison.

La casa esgrafiada (aunque de noche no se ve ni torta) de Jujol. Fijándose, su firma.

La farmacia que presume de ser la más antigua de Barcelona, aunque su primer emplazamiento (en el siglo XVII) era por donde se puso la Ciudadela.

Antes en esta casa de la calle Sant Pere més Baix, había una placa que confirmaba lo que decían los del barrio: que ahí nació el pintor Isidre Nonell. Pero en mayo 2014 apareció una nueva placa con esa leyenda en un edificio rehabilitado de un par de edificios más allá. De barbas dice que el sabía que nació aquí, pero estaba mucho en la tienda de sus padres, en el edificio la de la placa actual.

La Fábrica Vilumara, hoy ocupada en parte por el estudio del pintor Artigau.

Masacrados por los sprays, en ésta y la siguiente foto, detalles de la puerta de la Fábrica Vilumara.


La iglesia de los Camilos, orden dedicada al cuidado de moribundos.

Frutería cercana al Mercado de Santa Caterina.

La capilla de marcús, última parada antes de la partida por la vía que llevaba a Roma. Se sabía cuándo se salía, pero no cuándo se llegaba, si se llegaba.

La font del Gat. En la calle vecina vivía la Marieta de l'ull viu, la de la canción.

Detalle de un caño de la fuente, que sustituyó al previo abrevadero.

El claustro de Sant Agustí.

Otra visión de Sant Agustí, durante mucho tiempo ocupado militarmente...
 

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