Esta mañana de sábado, medio lloviendo, hemos bajado por la Rambla Catalunya y las Ramblas hasta Colón. Luego hemos cogido el Paseo Colón y hemos dicho de subir por otro lado, más al norte. Como llevaba cámara, me he puesto a sacar alguna foto de detalles. Las iré poniendo por aquí, mientras no me echen.
Se ve que no saben que hacer, a qué uso dedicar, el edificio de Correos de Barcelona. Mientras tanto, sigue funcionando como tal, y a mi, personalmente, me gusta bastante entrar a observar su gran sala de actividades, al estilo de los grandes bancos antiguos.
Al entrar, un gran salón. Una claraboya da luz al recinto.
Apenas se ven el fresco de la parte superior de las paredes, junto a la claraboya. Carpintería provisional de baja calidad, situada en medio de la sala, entorpece la visión de la claridad del espacio.
No es de Aalto, pero también se ve en estos detalles que alguien dio importancia, al diseñarlos, a cada elemento.
Me pirra eso de la organización de estas cosas, aunque ahora hayan perdido ya buena parte de su sentido. Busqué, sin encontrar, el apartado de correos. Conocí gente que lo utilizaba, durante el franquismo, para evitar dar su dirección. Y no sé si meto por el medio imaginación o el recuerdo de alguna película, pero creo que había por aquí, en una esquina, una pequeña sala llena de separadores, constituyendo el área del apartado de correos.





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