Como debía completar regalos he tenido la escusa perfecta para curiosear un rato por “Jazz Messengers”, la tienda especializada de discos de Barcelona. He tenido una conversación bastante larga con la responsable del espacio de venta, que ha tocado aspectos muy interesantes.
Dice que son de las tres tiendas / distribuidores de discos más importantes de Europa, a donde venden buena parte de su facturación. Aunque yo la veo casi siempre vacía al pasar por ahí, me ha dicho que no es así, que va bastante gente. No sé. En todo caso, lo que es seguro es que buena parte de su parroquia compradora debe ser gente muy especial. Han aparecido unos pocos nombres destacados en la conversación. Por otro lado, me ha explicado que aún hay gente que compra TODO lo que aparece de su músico preferido, y un buen número de gente muy volcada al segmento duro del jazz (vanguardia, progresivo: justo lo que yo seguía cuando en los años 70 me adentraba por ahí… hasta abandonarlo por completo). Vuelven a vender, con fuerza, vinilos. En la tienda tienes unos cuantos de segunda mano, pero muchos más en el almacén, e incluso unos cuantos cerrados en caja fuerte, porque su valor trasciende del disco de jazz, para pasar a ser pieza codiciada (y cotizada) de coleccionista.
En general, me ha sacado mis temores de cierre de la cabeza. Las tiendas especializadas de este terreno, comenta, si lo hacemos mínimamente bien, no tenemos problemas. Ella está sola en la tienda, pero en la distribuidora trabajan otras 14 personas, lo que indica que, realmente, por ahí se mueven cosas.
De tiendas generalistas de discos me ha recomendado Disco 100, en la calle Escorial. Dice que da gusto. Como había sido Castelló, parece.

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