Puestos a ser coherente, me he puesto intransigente. Para cubrir las obligaciones de estos días debía buscar un juguete para un niño de 8 meses, e iba a comprarlo en las jugueterías tradicionales del centro. Monforte tenía en la puerta un letrero de “Disponible” de una agencia inmobiliaria. La señora, enfadada, recitaba una larga relación de tiendas ya cerradas o en proceso de cierre. Les quedaba ya muy poca cosa, y he ido al Palacio del Juguete, que ha quedado reducido prácticamente a la garita del vigilante. Al final le he comprado una pelota con cada uno de sus gajos de diferente color.
No llevaba cámara. La foto es de Luisbu, en Qyper.

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