Le iba diciendo a un amigo lo de la nueva alineación, más retirada, que ha adoptado Mayor de Gracia a su paso por el Colegio Vedruna, y que es una pena que con los derribos de casas para lograr esta nueva alineación se van perdiendo comercios como este sencillito, pero auténtico, de nombre Nuria. De los que ya no quedan.
No lo había pensado y tiene razón. Infringir tanto daño por una causa que ya no se persigue. Pero es que una vez lanzada la máquina, no hay quien la pare.
La foto es horrible, porque no he sabido controlar el contraste de Luces, quemando una de las imágenes que quería mostrar, pero con un poco de esfuerzo puede servir: antes del edificio que se ve con una lona verde porque está en obras está el nuevo edificio, más retirado, del Colegio de Vedruna. Se derrumbaron sus edificios más cercanos a la calle para lograr la nueva alineación, que incumple el edificio más cercano, más oscuro en la foto. Un edificio condenado, como todos los que conservan aún la alineación antigua de la calle cuando se hacía más estrecha. Una de las dos tiendas que posee, cogida al azar, es Nuria, al que dedicó la siguiente foto
Y veo que Nuria nació, seguramente llena de ilusiones, en 1962, aportando modesta modernidad para su época.


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