En la zona esa del Eixample tocando al Guinardó está lleno de pasajes. De hecho, recuerdo estar pasando por la calle Industria y de repente caer del burro entendiendo la razón de su nombre: todos debían ser de casas baratas para obreros de las diferentes pequeñas industrias que trufaban esas manzanas.
Alguna casa barata de pasaje que queda se ve con cariño y satisfacción. Otra cosa es cómo les han hecho pagar su singularidad taponando sus extremos con las horribles partes posteriores de las casas pantalla de las calles de la trama de Cerdá. No es lo mismo, pero un amigo me recordaba el respeto con el que habían preservado y restaurado las antiguas caballerizas de casas nobles londinenses, convertidas en pequeños apartamentos.





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