Visto al paso, el nuevo mercado del Gunardó, restaurado todo el edificio, que contiene además una residencia para mayores y reducido un montón, eso sí, su número de paradas.
A su entrada por una calle de esas en pendiente típicas del barrio con un nombre curioso (oblit: olvido), se abre a través de un pórtico/bodega.




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