jueves, 25 de enero de 2024

Peruanos


Peruanos, especializados en cacao, han colocado en la pequeña lista de productos que sirven también un par de preparaciones de café. En la barra, cinco pequeños dulces con el cacao de protagonista y, en un estante, pequeño muestrario de chocolates para amantes del puro cacao.
Son tan pocas las ocasiones que sorprende para bien un establecimiento nuevo que…
Es Lot, en Bailén 43. Dos deseos:
-A ver si me dan en justa compensación degustación gratis cuando vaya.
-Espero no tener más poder de arrastre que uno o dos amigos de por aquí, no vaya a ser que se ponga de moda y se acabó.





 

Calle Aiguafreda

Y acabo las fotos del recorrido por el centro de Horta, como no podía ser de otra manera, en la calle Aiguafreda, la de los lavaderos.
Hacia mucho que no pasaba por ahí y la primera sorpresa es, precisamente, que ya no se puede pasar por ahí. Se accede a tener un punto de vista desde su centro, a lado y lado, desde la calle paralela, Granollers.
Bajando unos metros te encuentras con una valla de madera a ambos lados que reservan el paso para sus habitantes.
En un extremo, al que acceder por detrás, han restaurado un pozo. No sé si también el precioso umbral en el que me fijé y fotografié.


Calle Granollers

A un lado…

Y al otro de la calle de los lavaderos (aquí a la izquierda)

El pozo restaurado.

El umbral del que hablo.

Y otra vez la calle Granollers.
 

Horta

Veo que, entretenido con otras cosas, deje de seguir colgando fotos del itinerario por el centro de Horta.
Aunque el objetivo era únicamente el centro, cayeron también un par de manzanas de la calle Campoamor, hasta llegar a otra de las torres de minas de agua construidas en su día en Horta.
Ya de regreso al centro, en la calle que lleva a la plaza de Les Masies d’Horta (donde, por cierto, queda aún la torre de una tercera mina de agua), veo una señora ya anciana hablando en la verja de la calle de su casa con otra que ha salido a comprar algo. No me atrevo a hacerles una foto, pero un poco después corro a ver si al menos se puede hacer, desde la verja, el jardín, que me temo durará…lo que dure la buena señora.
Buscar la sexta foto, para acudir, por un momento, al jardín superviviente de otra época.


Levantando la tableta por encima de la verja, el jardín de una casa de la parte más inferior de la calle Campoamor.

Subiendo por la calle Campoamor, que ahora, sorprendentemente, tiene mucho menos tráfico de coches.


La mina, que la han cerrado y dejado sin acceso.

La verja del Carrer Alt de Mariner (Mariner era el nombre del propietario de una gran finca del lugar que, parcelada, dio lugar a la urbanización actual) a la que se asomó la anciana para hablar con otra que iba de compras.
 

martes, 16 de enero de 2024

Horta



Recorrido esta mañana por la parte central de Horta, con como resultado una cierta sensación agridulce.
Nada más salir del metro, la Plaza Ibiza nos recibe con un aviso de lo que nos encontraremos. Un par de los edificios de planta y piso que conforman la plaza se han quedado (primera foto) en pura fachada y están siendo vaciados en conciencia por dentro para dar paso a otra cosa, un pedazo más de la falsedad futura.
Nos explican que la Plaza Ibiza no fue el centro de la vida de Horta hasta su integración en el municipio de Barcelona. Hasta entonces ejercía de plaza mayor la vecina Plaza de les Creus a donde fue a parar la réplica de la Fuente de Canaletes (segunda foto, frente a la antigua Casa Consistorial) que el Ayuntamiento de Barcelona regalaba a los antiguos municipios que se comía. No he hecho, pudorosamente, mas fotos de esta plaza. Los restos de una masía se han convertido en un restaurante que quiere ser típico, pero por el medio han surgido un par de edificios de pisos muy tristones, mientras por el otro lado está completamente destripada y no ofrece ni el menor abrigo que podría esperarse de una plaza.
Subiendo desde su extremo inferior, en lo que debía ser su desembocadura en la riera que recogía todas las aguas de la villa, en el Carrer d’Horta nos encontramos con una de las cuatro minas de agua que se conservan de las construidas hace más de un siglo. Ésta tiene una fuente en su parte inferior y, construida en su totalidad de ladrillo, una forma curiosa (tercera foto).
Me aparto un poco del Carrer d’Horta, que en este tramo se ve conducía aguas de no muy buena condición y tropezones nada agradables, con buena parte de lo despreciado en el matadero que había un poco más arriba, donde luego se situó la sede de esa gran institución financiera, la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares, que dejó ahí un pestiño de los suyos, que quería quedar muy señor y no tenía nada que ver con el entorno donde se situaba. Como el matadero ya se había cerrado por entonces y en su lugar habían situado el campanario para dar las horas que no podían oírse desde la lejana iglesia de Horta de San Joan, compensaron la destrucción de lo que quedaba de su campanario colocando encima de su edificio uno de nueva planta que lo imitaba.
Algo de eso se verá en la segunda tanda de fotos que colgaré por aquí, pero decía que antes me aparté un poco del Carrer d’Horta y, aún con telones de fondo amenazantes, el Carrer de la Galla, que así he visto que se llama, presenta aún un cierto aspecto rural (fotos 4 y 5).
(Continuará)




 

lunes, 15 de enero de 2024

Herboristería Calle Elisabets


Que un local en Barcelona se mantenga 60 años (y que quede al margen de la ola depredadora actual) es tan raro, que algunos lo celebran y hacen ostentación a lo bestia. Carrer Elisabets.
 

Zona Alta


El sábado por la mañana, con un día radiante, recorrido desde la Biblioteca Clará a la Biblioteca de Penitents, pasando por partes de la ciudad de alto standing. Casi todos los edificios, no obstante, son ahora de instituciones o compañías empresariales.

El ciprés les creció demasiado y la familia debió decidir vender la casa a un centro de cardiología, que ahora lo ha abandonado.

Subiendo (al fondo asoma la torre de Collcerola, los antiguos métodos constructivos se muestran en este edificio.

Con aires de masía.

Llegados a la Avinguda del Tibidabo, a saber a qué corresponderán las siglas que poseen ahora esta mansión.

Y ésta vimos que es ahora un hotel. ¡Bah, muchas cuestas! -nos dijimos. Buscaremos otro.
 

Los jardines del baluarte de Santa Madrona

Tan intrigado estaba siempre mirando desde abajo su serie de árboles y pensando cómo sería la parte superior del baluarte de Santa Madrona p...