Me consta que Rembrandt tiene una serie de dibujos sobre leones en los que sabe captar el gesto y la cara de la fiera. ¿Serían ensayos efectuados después de que alguien se le quejara de los de este “Daniel arrojado al foso de los leones”?
Lo puso José Luis Guerin, en un curso, para hacer ver las enormes diferencias entre Rembrandt y Rubens, pero en otro orden de cosas, que no el leonil. Yo no pude callarme y expresé durante el intermedio mi sorpresa ante unos leones que parecen pintados por alguien que no ha visto en su vida ninguno o que, cuanto menos, no corresponden a quien sabe expresar de una forma excelsa el interior de los humanos retratados. Esos dos de más a la derecha, de perfil, mirando hacia la izquierda, más concretamente, parecen más bien unos señores malhumorados o aburridos, pero nunca el rey de la selva, por muy apaciguados que se diga que están.
Pues bien. El otro día, paseando por Barcelona, nos topamos con un primo hermano, que además, por razón de eso de las simetrías enmarcando unas escaleras, está duplicado. Saqué la tableta, lo fotografié y ahí va también.



























