Tenía en la agenda apuntadas un par de citas en este espacio, la librería Byron. A una finalmente no fui y la otra la pospusieron debido -¡por qué va a ser..!- a la pandemia. Pero tanta convocatoria de interés aguza la curiosidad...
Se ve que lleva tres meses abierta. Está en la calle Casanova, abajo de la Gran Vía. Por derecho propio se ha convertido de golpe, seguramente, en el local más atractivo de esa zona.
Está bien iluminada, invadiéndote una sensación muy agradable por su claridad, sumada además, el día que pasamos, a que te llegaba del fondo música en directo. Y es que en el fondo hay un bar-cafetería (a ver cuándo se podrá utilizar por completo...) y un espacio para actuaciones (como el dúo musical femenino del sábado, que me pareció francamente bueno), presentaciones y demás.
Quizás, como requiebro, decir que yo pondría más editoriales independientes, de esas que se juegan la piel en cada libro que sacan y que te sorprenden con sus novedades.
Con tanto cierre de comercios independientes surgen milagros como éste. Increíble, pero no es la primera librería que nace en estos tiempos. A ver si hay cabida y margen de prosperidad para todas. Sería un signo muy bueno, de esos que equilibran una balanza últimamente muy torcida.





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