Lo cierto es que cada vez que paso por ahí suelo mirar, detenerme un poco y, la mayor parte de las veces -como ésta-, sacar la tableta, encuadrar y hacerle una fotografía.
No me había fijado en lo de los billares, que no sabía había tenido.
Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.
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