Le hemos dado una segunda oportunidad al BCN 48h Open House y hemos ido esta mañana a ver una de las casas del catálogo de este año. Hemos escogido bien, no obstante: una que no fuera muy conocida, alejada del centro, una cierta dificultad de acceso.
La elegida ha sido la Casa Bartomeu / Jardí dels Tarongers. Una casa de Pedralbes que ahora ocupa (muy poco) el Consell Català de la Música. Y digo que ha estado bien elegida porque para llegar hasta ella te debes pegar una buena caminata en cuesta. Pocos lo han hecho, al menos a primera hora. Luego la cosa se ha liado un poco por problemas organizativos entre los tres voluntarios que se habían presentado para mostrarla y nos hemos quedado sin poder subir al terrado y sus vistas, pero en conjunto ha estado bien.
La casa la hizo construir Josep Bartomeu Granell, un industrial y mecenas musical, a José María Martino Arroyo, quien fuera arquitecto municipal de Sitges, de gusto noucentista y que participara con obras en el proyecto de la ciudad jardín Terramar.
El jardín, un poco dejado ir, tiene una serie de esculturas que le dan la nota esa noucentista y, principalmente, vistas amplísimas sobre la ciudad.
La casa tiene una decoración de época, ampliamente elogiada por la circunstancial guía y buena parte de los visitantes, que me ha parecido de más que dudoso gusto. No obstante, si se le da mano al Consell Català de la Música poco quedará dentro de poco de ella: En una de las habitaciones del piso superior se la han cargado totalmente, colocando unas enormes estanterías blancas que están vacías, pero que cubren todas las paredes. En la sala de conciertos de la planta baja (aunque se ve que las grandes galas tenían lugar en los años 40 y 50 en el jardín) hay un mural de Vila Arrufat, creo, con trozos noucentistas curiosos y otros para mi gusto bastante carrinclones.
Como he hecho demasiadas fotos, las repartiré entre dos o tres entradas. Para no hacerlo más complicado, las voy escogiendo por el orden en que las he hecho, por lo que ahora se verá sólo la fachada de la casa y parte de su jardín.
Junto a este estanque tenían lugar los conciertos.
Un fauno custodia una esquina de una de las terrazas. Al fondo, la costa barcelonesa y el mar.
La fachada principal de la casa, que se alcanzaba atravesando una serie de terrazas, entre ellas las de los naranjos que daba nombre al jardín.
En un rincón del jardín.





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