sábado, 31 de agosto de 2019

La Totora



"Lo sentimos, de momento estamos completos, por favor, póngase en contacto con nosotros por email o teléfono".
Esto es todo lo que se logra obtener, en sentido negativo, en la web del restaurante peruano Totora. Aparece este letrero si intentas hacer una reserva. Por lo demás, todo sigue como tal cosa: la página te habla de su historia, sus platos, ofrece fotografías atractivas e incluso su blog tiene entradas sobre lo que parece tienen intención de hacer en septiembre. Google, que no se entera, dice que ahora, tan de mañana, está cerrado, pero que lo tendrás abierto este mediodía. Y Tripadvisor, que sí suele actualizar su página (yo la suelo utilizar, al margen de la propia web del establecimiento, cuando organizó un viaje) aparenta una normalidad completa.
Y, sin embargo, a primeros de agosto, en una ronda por restaurantes de menú semanal, me acerqué a verlo y me encontré con el texto en la puerta, que finalmente he encontrado también ahora en su página de Facebook, junto a una larguísima y lastimera retahíla de comentarios señalando sus clientes la pena que les embarga, pero sin ofrecer ninguna información adicional a la del texto.
Traigo esto aquí con un motivo doble:
-Dar pie a polémicas sobre lo inseguro que es todo el mundo virtual, que hace que te la pegues estrepitosamente si confías en él.
-Preguntar a ver si alguien tiene pajolera idea de qué ha pasado realmente para que el ayuntamiento "los haya tratado tan mal". Supongo que será cuestión de permisos, pero apunto hacia alguna infracción en materia de seguridad no reparado o muy costoso de reparar o así.
El texto en cuestión, debajo de la raya. ¡Ah! El restaurante era realmente espacioso, bonito, agradable y sabroso.
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Estimados clientes,
Lamentamos comunicarles que a pesar de todo nuestro esfuerzo y duro trabajo en las últimas semanas, nos será imposible volver a estar con ustedes. Totora, cerrará definitivamente sus puertas pues el daño generado por la medida del ayuntamiento no nos permite continuar.
No queremos marcharnos sin antes agradecerles el tiempo en que hemos sido depositarios de vuestra confianza y preferencia. Agradecerles el tiempo en que nos han acompañado en esta aventura, en esta idea, en este sueño que era Totora.
Sueño que vemos truncado debido a una aplicación de la ley que consideramos injusta y desproporcionada por parte del ayuntamiento de Barcelona.
Nos vamos con pena, con una profunda tristeza, pero orgullosos de haber sido gracias a vuestra elección, el mejor restaurante de comida peruana en Barcelona.
Nos vamos orgullosos por ese arduo trabajo hecho día a día y que nos daba el placer de ser de vuestra elección...
Y eso fue y será siempre, nuestra mayor satisfacción.
Gracias por las muestras de apoyo, ánimo y respeto brindadas en estos momentos difíciles para todas las familias que conformaban el equipo de Totora.
A ustedes nuestros clientes, nuestra motivación...
Gracias Totales!!!
El Equipo de Totora.
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Como mi foto (sacada en junio) no era como para dar saltos de alegría, he añadido otras de la web del restaurante, que, supongo que convenientemente retocadas, dan una impresión más cercana a la que se obtenía entrando en él.




 

jueves, 29 de agosto de 2019

El AFB


Seré -¿cómo no?- contradictorio. Por una serie de motivos que se dan de patadas entre sí, habitualmente la sala del Arxiu Fotogràfic de Barcelona resulta ser para mí una de las opciones más atractivas a la hora de escoger una exposición de la ciudad. Ahí va la relación con alguno de los motivos para esta aseveración.
-Está especializada en fotografía (preferencia personal)
-Trabaja siempre con material propio y hay que saber que el AFB posee un ingente depósito de fotografías sobre la ciudad, gran parte del mismo muy desconocido.
-Tiran normalmente para sus exposiciones nuevas copias de las fotografías, a buen tamaño, con una nitidez impresionante.
-Todas sus exposiciones son de acceso gratuito.
-Pese a lo anterior y a hallarse en una zona de la ciudad invadida por el turismo, mientras que si estuviéramos en un París o en una exposición de Caixaforum -pongamos por caso- sus exposiciones se tendrían que ver en horas extremas para evitar la marabunta, en general en la sala del segundo piso del convento de Sant Agustí suelen poder verse sin apenas nadie.
Mi contradicción está ahí: Me deprimo por la poca respuesta de los barceloneses a las propuestas del AFB, al tiempo que me congratulo de que sea así, porque eso permite verlas con suma tranquilidad.
Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en la exposición actual, “La ciutat dels passatges”, un título equívoco que intenta aclararse con el subtítulo “Abans de la Via Laietana”. Son fotografías -una buena parte de ellas con ampliaciones que permiten disfrutar de todos sus detalles- de una nómina de fotógrafos (Adolf Mas, Joan F. Rovira, Carles Passos, Narcís Cuyàs, Josep Pons Escrigas, Miquel Matorrodona y unos cuantos anónimos) de los que sólo me suenan un par, que no es que retrataran pasajes de la ciudad, aunque sí hubiera alguno entre las zonas de la ciudad medieval derruida para la construcción de la Vía Laietana.
Sacadas, pues, a inicios del siglo XX, cuando esos pasajes, calles y plazas ya estaban condenados pero mantenían aún una increíble vida, esas fotografías permiten hacerse una idea muy precisa del tipo de paisaje y paisanaje que presidía esos espacios. En ellas vemos edificios con historia, complejas estructuras urbanas, elementos de las casas ya hoy no empleados (como esas tablas sobre balcones y puertas con un gozne que permitía abatir un poco su parte superior y que el otro día nos preguntábamos por aquí para que se utilizaban), gloriosas tiendas y talleres, letreros, anuncios, pavimentos y, sobre todo, una nutrida fauna animal y sobre todo humana: Mujeres en sus portales, cantidad de hombres y púberes con su bata o mandil de faena, niños no escolarizados y hasta algún transeúnte de postín, todos ellos posando para la eternidad. Algún niño y hasta algún adulto seguramente no siguió la advertencia del fotógrafo de que se mantuviera quieto y aparece movido o con la consistencia de un fantasma, mucho más evidente de lo que, queramos o no, todos son ya hoy para nosotros.
Está previsto que esta exposición dure hasta el 31 de octubre.

No es nada fácil orientarse sobre las localizaciones de cada fotografía, puesto que son todas ellas de sitios desaparecidos. Ésta corresponde -según su cartela- a la calle Argenteria. Por ella deducimos que la calle adquirió su carácter casi recto, hacia Santa Maria del Mar, por amputación de su cabecera. Los edificios de la derecha deben formar parte ahora del enorme edificio de Comisiones Obreras y la CNT...

Obsérvese el señor de la acera de la izquierda con un capacho en la cabeza o éste de los bigotes semiescondido en el umbral, detrás de esas tres señoras.


La señora que asoma desde el interior de su tienda parece de cartón. El niño del bordillo ha hecho caso al fotógrafo y se mantiene firmes, mientras que su compañero, más listo o conocedor del tiempo que lleva todo eso, se apoya en la fachada de la casa.
 

miércoles, 28 de agosto de 2019

Sitios destruidos por la Vía Laietana


Mañaña hablo más de la magnífica exposición del AFB, sobre sitios que resultaron derruidos por las obras de la Vía Laietana. Viendo ampliaciones como el detalle de una que cuelgo, uno se pregunta si puede haber otra exposición de fotografía mejor hoy en la ciudad.
Ya no solo esos niños -y adultos- ociosos intrigados por la actividad del fotógrafo. Esa constructora de fuelles que aparece al fondo me tiene el alma robada.

 

miércoles, 21 de agosto de 2019

De galerías

Te recorres l’Eixample (y no digamos algún barrio de más arriba de la Diagonal) por la tarde y hasta da un poco de miedo ver todas las tiendas y locales cerrados. Así las cosas es algo temerario quedar este mes de agosto para “ir de galerías”, pero nos hemos salido bastante airosos de la tesitura, visitando dos galerías de Enric Granados.
La primera es la Malborough, que supongo está abierta por si llega algún turista con posibles amante del arte. Una vecina de por estos muros, gran especialista en la materia, me había hablado de su exposición colectiva actual, y en especial de un cuadro de Pedro Moreno Meyerhoff. Me ha entrado una gran satisfacción cuando, al leer la cartela del cuadro que ya desde lejos más me llamaba la atención, ver que se trataba precisamente de ese.


Pedro Moreno Meyerhoff

Juan Correa.

Me gusta como está pensada la galería, sus espacios, su iluminación...
 

lunes, 19 de agosto de 2019

Jardín Mercè Vilaret


La pobre Mercè Vilaret me parece que no ha tenido suerte con el jardín interior de manzana que le tocó en suerte. Pequeño, sin apenas mobiliario urbano ni gran vegetación (a pleno sol, pues), con acceso mediante un largo pasillo que huele a meados que no es normal... Está al lado del Renoir. 

lunes, 12 de agosto de 2019

Semproniana


Es la entrada del restaurante Semproniana vista desde su comedor. Uno de los pocos que sigue abierto en agosto, conserva su aire “décontracté” que tenía desde sus inicios, si bien por funcionalidad han cambiado alguna cosa. Por ejemplo: ahora todos los vasos y copas son iguales entre sí, no cada una de su padre y de su madre, como empezaron siendo. 

miércoles, 7 de agosto de 2019

La que fue Galería Joan Gaspar


Era la Galería Joan Gaspar, esquina con Plaça Letamendi. Ahora veo que se ha convertido en algo muy chino. Me pongo a pensar en la calle Enric Granados y es verdad: había algunos japoneses, pero no recuerdo ningún restaurante chino (en la propia calle, no valen sus bocacalles). Ahora ya está cubierto ese terrible vacío. Ya tenemos pues chinos, japoneses, argentinos, italianos, catalanes, mediterráneos, de fusión, norteamericanos, de tapas,...
 

viernes, 2 de agosto de 2019

Bailoteos en el patio del CCCB


Hablé del poder de atracción de las chicas -va también algún chico- que, en grupo cada vez más numeroso, se ponen a bailar en el patio central del CCCB. No es una atracción por su belleza o por sus habilidades. Llevan un aparato para la música, van equipadas como han debido ver en las series de TV van durante sus ensayos las que estudian danza. Se ponen frente al insospechado espejo que es la cuarta pared vidriada del patio y sin complejos por su tipo o su a veces escasa maña, se ponen a evolucionar en fragmentos de cortos, pero muy coreográficos bailes.
Entre los que juegan a baloncesto bajo el antituberculoso de Sert y estas bailarinas de aquí uno puede trazar un dibujo bastante certero de los adolescentes, todos inmigrados, que pueblan el barrio.
Alguien debiera ir un día con una buena cámara y paciencia y conseguiría un muy buen reportaje.

 

Los jardines del baluarte de Santa Madrona

Tan intrigado estaba siempre mirando desde abajo su serie de árboles y pensando cómo sería la parte superior del baluarte de Santa Madrona p...