"Lo sentimos, de momento estamos completos, por favor, póngase en contacto con nosotros por email o teléfono".
Esto es todo lo que se logra obtener, en sentido negativo, en la web del restaurante peruano Totora. Aparece este letrero si intentas hacer una reserva. Por lo demás, todo sigue como tal cosa: la página te habla de su historia, sus platos, ofrece fotografías atractivas e incluso su blog tiene entradas sobre lo que parece tienen intención de hacer en septiembre. Google, que no se entera, dice que ahora, tan de mañana, está cerrado, pero que lo tendrás abierto este mediodía. Y Tripadvisor, que sí suele actualizar su página (yo la suelo utilizar, al margen de la propia web del establecimiento, cuando organizó un viaje) aparenta una normalidad completa.
Y, sin embargo, a primeros de agosto, en una ronda por restaurantes de menú semanal, me acerqué a verlo y me encontré con el texto en la puerta, que finalmente he encontrado también ahora en su página de Facebook, junto a una larguísima y lastimera retahíla de comentarios señalando sus clientes la pena que les embarga, pero sin ofrecer ninguna información adicional a la del texto.
Traigo esto aquí con un motivo doble:
-Dar pie a polémicas sobre lo inseguro que es todo el mundo virtual, que hace que te la pegues estrepitosamente si confías en él.
-Preguntar a ver si alguien tiene pajolera idea de qué ha pasado realmente para que el ayuntamiento "los haya tratado tan mal". Supongo que será cuestión de permisos, pero apunto hacia alguna infracción en materia de seguridad no reparado o muy costoso de reparar o así.
El texto en cuestión, debajo de la raya. ¡Ah! El restaurante era realmente espacioso, bonito, agradable y sabroso.
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Estimados clientes,
Lamentamos comunicarles que a pesar de todo nuestro esfuerzo y duro trabajo en las últimas semanas, nos será imposible volver a estar con ustedes. Totora, cerrará definitivamente sus puertas pues el daño generado por la medida del ayuntamiento no nos permite continuar.
No queremos marcharnos sin antes agradecerles el tiempo en que hemos sido depositarios de vuestra confianza y preferencia. Agradecerles el tiempo en que nos han acompañado en esta aventura, en esta idea, en este sueño que era Totora.
Sueño que vemos truncado debido a una aplicación de la ley que consideramos injusta y desproporcionada por parte del ayuntamiento de Barcelona.
Nos vamos con pena, con una profunda tristeza, pero orgullosos de haber sido gracias a vuestra elección, el mejor restaurante de comida peruana en Barcelona.
Nos vamos orgullosos por ese arduo trabajo hecho día a día y que nos daba el placer de ser de vuestra elección...
Y eso fue y será siempre, nuestra mayor satisfacción.
Gracias por las muestras de apoyo, ánimo y respeto brindadas en estos momentos difíciles para todas las familias que conformaban el equipo de Totora.
A ustedes nuestros clientes, nuestra motivación...
Gracias Totales!!!
El Equipo de Totora.
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Como mi foto (sacada en junio) no era como para dar saltos de alegría, he añadido otras de la web del restaurante, que, supongo que convenientemente retocadas, dan una impresión más cercana a la que se obtenía entrando en él.

















