Hablé del poder de atracción de las chicas -va también algún chico- que, en grupo cada vez más numeroso, se ponen a bailar en el patio central del CCCB. No es una atracción por su belleza o por sus habilidades. Llevan un aparato para la música, van equipadas como han debido ver en las series de TV van durante sus ensayos las que estudian danza. Se ponen frente al insospechado espejo que es la cuarta pared vidriada del patio y sin complejos por su tipo o su a veces escasa maña, se ponen a evolucionar en fragmentos de cortos, pero muy coreográficos bailes.
Entre los que juegan a baloncesto bajo el antituberculoso de Sert y estas bailarinas de aquí uno puede trazar un dibujo bastante certero de los adolescentes, todos inmigrados, que pueblan el barrio.
Alguien debiera ir un día con una buena cámara y paciencia y conseguiría un muy buen reportaje.

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