Explicó Francesc Nadal que en 1693, al empezar la Guerra de los Nueve Años, las murallas de Barcelona estaban hechas un asco, casi todas pura ruina, y que el único ingeniero que podía ponerse a trabajar para rehacerla, de tanto trabajar con planos (ahí él aprovechó para hacer notar sus gafas), casi ciego.
Era otra ponencia de las IV Jornades d’història de la Cartografía de Barcelona, presentada por él mismo y por Carme Muntaner. Lo suyo fue del análisis de ls mapas del ejército francés que sitió Barcelona en 1697. Vendome, quien mandaba a los franceses, llegó al sitio con Lepare y 45 Ingenieros militares, de los que murieron 13. Aunque los defensores ya habían rehecho las murallas gracias a unos cuantos ingenieros enviados para la ocasión desde otros sitios de España, el desnivel de técnicos era brutal.
Como una de las conclusiones curiosas, la constatación de que las formaciones de uno y otro bando parecían intercambiarse con suma facilidad. No creo que fuera por la sofisticación de sus sistemas de espionaje...
Al ser mapas militares, en la época -que no ahora- sólo les interesaban las defensas. No la trama interior de la ciudad.






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