Como no hice foto de la fachada, valga ésta de lo que la corona desde el terrado. La valla separa el de Correos (desde donde está hecha la foto) de la de Telégrafos.
A mí me emocionan las cosas que indican una potente organización comunal detrás, justo las que acuerdos en cumbres europeas poco divulgadas durante la hola de liberalismo que ha arrasado quiere ver desaparecidas en un periodo de tiempo que ya acaba. Una muy característica es la del transporte público.
Te dirán que es lo mismo quien lleve la gestión, mientras el servicio exista, pero no las tengo todas conmigo. Las compañías aéreas nacionales podían ser costosas, pero me parece que las múltiples que las han sustituido tienen otras ideas en la cabeza de sus órganos gestores. Una sociedad que se estime a sí misma debe ofrecer buena comunicación a todas sus poblaciones y no dejarse quitar la red de trenes, por ejemplo, por criterios de "sostenibilidad". Y así.
Las grandes ciudades marcaban también con potentes edificios las sedes centrales de Correos. Entre privatizaciones y la triste desaparición de la correspondencia epistolar entre los humanos (¡A ver quién sabrá reconstruir en el futuro elementos íntimos de la biografía de un artista o de alguna figura histórica, con lo que ayudaba a ello la recuperación de su correspondencia!) toda gran ciudad que se precie luce un pomposo edificio mínimamente adaptado a los nuevos usos (ahora la paquetería) y con enormes espacios sobrantes. No saben qué hacer con ellos. Al de Madrid fue a ocuparlo el Ayuntamiento. El Correo Central de Buenos Aires se ha convertido recientemente en Centro Cultural,...
Sobre la sede de Correos de Barcelona, abajo de todo de la Vía Laietana, dando al puerto, se han oído ya variopintos proyectos. Por el momento aún puedes abandonar cansado uno de los meollos turísticos de la ciudad, subir sus escaleras exteriores y entrar a su gran sala, sintiendo por un momento lo que debía ser de bullicio ajetreado cuando se inauguró.
La gran sala. En los últimos años no han sabido cómo lidiar con todos esos elementos publicitarios que nuevas modas gestoras obligan a instalar.
Quitaron los buzones seleccionados por destino con forma de cabeza de león que abría sus fauces y han instalado en el vestíbulo que da acceso a la gran sala éste totalmente anacrónico con el conjunto.
Haciendo equilibrios con la cámara se puede aún lograr -si quitamos mentalmente ese cenicero, que no sé qué servicio hará- una imagen de cómo debía resultar todo originalmente.
Han instalado un par de bicicletas antiguas de cartero en las puertas del vestíbulo que comunican con la sala.





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