sábado, 25 de agosto de 2018

Plaza Cucurulla


Barcelona será pronto, si no lo es ya, una ciudad de huellas un tanto estrambóticas. A mí me gusta encontrar adosadas a ciertas casas del Eixample, por ejemplo, las placas que soportaban las catenarias de los tranvías. Es algo que te acerca a su reciente historia social.
Pero ahora parece estar produciéndose otro fenómeno algo diferente, producido por un cambio desde el "déjalo estar", que provocaba esos accidentales hallazgos, a un "le exijo que", que uniformiza y hace constar el continuo desastre. Con eso de que ciertas fachadas -que suelen ser de principios del siglo XX- están oficialmente protegidas y deben ser preservados ciertos de sus elementos, nos encontramos en muchos sitios con dos capas, que hablan de dos conceptos. Parece que te estén diciendo: ¡Compara!
En la plaza de la Cucurulla desaparecieron recientemente dos tiendas con solera: una filatelia y una pastelería. Una parte de la fachada de esos locales ha ido a parar, quedando como un pegote, a la puerta de lo que en su día también fue otra cosa, el Cercle Artístic Sant Lluc. En esta tienda de la esquina aún queda este pequeño rótulo.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las concentraciones en Canaletas.

No estoy satisfecho del curso en que me apunté, que me imaginaba de otra forma, pero de vez en cuando salen en él unas fotografías que están...