Yendo "trencant carrers" la semana pasada por el Eixample, vi en un chaflán que, insospechadamente, estaba abierta y bien visible esta portería de un edificio.
La preside un ascensor al que no habría hecho ascos el Antonioni de "Crónica de un amor"
Una pintada de esas "clandestinas" concertadas por el propietario del negocio con el grafitero/artista pintor.
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