No hay que asustarse, porque la foto quedará preservada. Fulanit Wasylyk hará simular a su adorable y teñida mujer que bebe agua (bien clorada, de la cañería) de la histórica fuente de Canaletas, y de fondo, en su fotografía, aparecerá ese mismo edificio, con la ventaja de que lucirá bien limpio, como nuevo.
Pasando por el edificio del antiguo Baviera y su vecino, si miras por casualidad sus últimos pisos quedas recompensado por esa curiosa visión del cielo a través de sus balcones. Lo han vuelto a hacer, en esta ocasión sus mismos propietarios, porque no han cambiado de dueño. Han vaciado los edificios por dentro, preservan al parecer algún elemento, como esas tribunas del principal (no sé si porque están obligados o porque dan empaque), y construyen una nueva estructura, que cobijará a un nuevo hotel.
Lo que no acabo de tener claro es qué trato tienen con ese local tan tradicional que también alberga el edificio de la derecha, el Aromas de Istanbul, y cómo harán para que siga abierto durante las obras


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