Parece una tontería, una más de esas que se dice que son “ley de vida”. Pero cada vez que pasa una cosa de éstas, siento como si me hicieran una pequeña estirpación. No creo que en este caso haya incidido ninguna presión inmobiliaria, ni nada así. Sencillamente, aunque no me parece que estuvieran aún en edad de jubilarse, habrán hecho números, se habrán dicho que ya no les compensaba, y habrán tomado la decisión.
Xicranda era, para mí, uno de esos comercios que dan consistencia a un barrio. Si queríamos enmarcar un cuadro, un dibujo, lo que fuera, sabíamos que ahí se pagaba seguramente más que en una de esas cadenas estandarizadas, pero te lo hacían a medida, y bien. Muy discretamente, si lo solicitabas, te asesoraban, con un montón de gusto, en cuanto al color del passe-partout, explicando sus razones. Se dedicaban a eso, y sabían.
De pequeña extirpación en pequeña extirpación, va llegando el día en que quieres hacer un regalo y no sabes a dónde acudir a buscarlo, no sabes a dónde ir a comprar un archivador como los que en su día te gustaron, o no sabes dónde llevar a enmarcar algo. Sí que hay muchos sitios donde en teoría, al dedicarse a eso, podrían ofrecerte su solución a tu problema. Pero son todos iguales y resuelven la cosa de forma muy justilla, si llega.

No hay comentarios:
Publicar un comentario