Hay detalles que enternecen. En la calle Aribau hay una muy seria empresa dedicada al conspicuo mundo de los cojinetes. Desde fuera se ve una oficina más bien tristona, con unas cuantas mesas en las que unos empleados parecen llevar a cabo toda una serie de trabajos administrativos y comerciales. La repisa baja exterior, a modo de mostrador, deja ver, junto a varios elementos propios del negocio, estos objetos. ¿Quién de la oficina habrá decidido que fueran éstos, y no otros?
viernes, 20 de enero de 2017
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