Estado actual, tirando a dantesco, del mercado provisional del Ninot. El signo de la antigua vida que allí se desarrollaba (ese rótulo de "Pollería Margarida") le acaba de otorgar esa impresión de desastre sobrevenido. Por suerte se trata sólo del indicio de regreso a una cierta normalidad. Los médicos y estudiantes de medicina no tendrán que pasar entre la charcutería y la carnicería para ir a su trabajo. Las enfermeras que salían a fumar un cigarrillo o los convalecientes que forzaban sus piernas hasta fuera del recinto del Clínico lo harán pronto sin mezclarse con el bullicio que rodeaba al mercado.
Hay otras derivas que, bajo un aspecto mucho menos preocupante, no tienen vuelta atrás, -buena o mala- alguna.






















