Un cartel en su exterior no puede ser más explícito: “Liquidación total por jubilación”. Ya salió por la prensa que los almacenes El Indio, de la calle del Carme de Barcelona, cerrarán definitivamente a final de este año. Dentro te confirman que la jubilación llega por otra causa. Su rendimiento debía ser de lo más escaso, y no podrán asumir el aumento del alquiler del local. Se fundó en 1870, y su nuevo vestíbulo modernista surgió acompañando a las muchas obras que se hicieron en la ciudad para la Exposición Universal de 1929. Casi todas las fotos las hice del interior, porque es de esperar que, siguiendo la (pobre) política del Ayuntamiento, lo que es el escaparate y presencia global exterior se conserve obligadamente, aunque el local sea ocupado por una tienda de móviles o una hamburguesería. Un poco más allá, el Quo Vadis se ha convertido, esta vez sin nada de su bella apariencia exterior tan estilo Adolf Loos, en una tienda de baratijas. No debía estar catalogada.
¿Quién compra hoy en día pañuelos de tela? ¿A qué otra cosa se dedicarán los antes potentes pañuelos Guasch?
Las canaletas subterráneas de conducción de agua se reventaron y el suelo, aunque tapado por una estera, parece por el pasillo central una montaña rusa.
Las telas eran su producto estrella, pero se ven en venta toda una retahíla increíble de cosas de lo más diverso. Debieron ver venir la muerte, e intentaron, sin mucho acierto, buscar otras vías de supervivencia.











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