Los miércoles se puede visitar ahora el anfiteatro anatómico del Real Colegio de Cirugía de Barcelona, con su famosa mesa de disecciones y demás.
Se llama a un timbre, y te abren la puerta y vienen a recibirte y explicarte. En una caja de la salida -también de época- puedes depositar las monedas que piden por la visita: tres euros por barba. Si alguien no lo conoce a fondo, vale la pena...
Los toros, al llegar al ruedo, deben tener una sensación similar al del visitante al entrar a la sala, bajo una alta cúpula. Por la mesa del fondo llegaban los cadáveres que iban a ser diseccionados delante de los estudiantes o miembros de la Academia desde el vecino Hospital de la Santa Cruz.
Contracampo de la anterior (mirada de los toros indecisos).
Es el responsable de la biblioteca, un historiador encargado de las visitas. Se conoce a fondo el tema, hasta en sus menores resquicios. Así da gusto una visita guiada.
La famosa mesa de mármol ovalada, con su agujero para la salida de líquidos corporales.
Esa pieza circular metálica de la parte inferior de la mesa permitía su giro.








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