Ayer el descubrimiento posterior del terrado de la Casa Fuster, dominando todo el Paseo de Gracia, me compensó de la enorme frustración de un itinerario propuesto por el MUHBA que teóricamente iba a aclarar las trifulcas habidas en el momento del arranque del Ensanche barcelonés, y que se quedó en una plana, pobretona de conceptos y nada original visita exterior a unos pocos de los edificios más conocidos del modernismo de la ciudad. (La visita era “Raó, passió i negoci en la construcción de l’Eixample”, y ahora veo que hay una página web para escolares del mismo que, de llegarla a haber conocido con anterioridad, me habría hecho desistir del empeño y ahorrarme los 8,45 euros que pagué por ella).
Mirando las fotos hechas sobre un par de estos edificios tan conocidos, no obstante, veo que dan para un pequeño álbum Eusebi Arnau, el archiutilizado escultor. Como estábamos en la acera, con un punto de vista demasiado bajo, y como las ninfas de su Casa Lleó Morera ya se retiraron en la reforma que Loewe hizo en los años 40, sólo tengo fotos presentables de las casas Amatller y del Baró de Quadres.
En este relieve de la fachada de la casa del Barón de Quadres (Diagonal) sí que se ve claramente la lanza que Sant Jordi atravesando la garganta del pobre dragon.
Colgado de la puerta de la fachada modernista -la de la Diagonal- de la casa del barón de Quadres.


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