No había visto los nuevos pabellones que han sustituido a los que existían en el puerto olímpico, que albergaban unos locales de comida que se ve habían alcanzado un deterioro grande, gastronómico y de todo tipo.
De hecho no son nuevos sólo los pabellones, sino también toda la ordenación de la zona. He visto páginas que hablan del proyecto entero, pero me he cansado buscando quien es el arquitecto actual de los pabellones/restaurantes, cada uno con su diseño particular, pero todos primando su transparencia y amplitud, con lo que sus precios deben estar a su altura. Recuerdan a obras famosas de arquitectura californiana, construidos como balcones en promontorios sobre el mar.
En un día de otoño casi primaveral, ya oscuro, sin apenas gente paseando hacia la bocana del puerto, sin grafitis y de un limpio impoluto, el garbeo curioso por ahí resulta muy agradable.
La pregunta es cómo se mantendrá. Si será rentable para los restaurantes que se han colocado por ahí y qué pasará, si aguantan hasta entonces, cuando llegue la marabunta del verano.



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