Situación de la Central del Circ. Me olvidé de sacar una foto, y he robado esta de internet.
¿Alguien sabe que si es artista circense, trabaja para el sector o tiene una pequeña compañía de circo y quiere desarrollar un número o proyecto para el circo o bien entrenarse a fondo y montar un pequeño espectáculo tiene en Barcelona, debajo de la estructura de hormigón que soporta las placas solares del Fórum, el lugar idóneo donde hacerlo? Ese lugar es La Central del Circ-Centro de Creación de Circo de Barcelona.
Y gracias a que la Associació de Professionals de Circ de Catalunya (APCC) está desarrollando un proyecto para acercar el circo a otras disciplinas, empezando por la ingeniería y la arquitectura, organizada por el Grupo de Trabajo del Colegio/Asociación de Ingenieros pude acudir ayer a una visita en la que pude curiosear a gusto y aprendí un montón de cosas al respecto.
Vencidas unas cuantas dificultades de acceso (las vallas y puestos de acceso de amplias zonas del Fórum estaban cerradas debido a una medida de protección ante las fortísimas rachas de viento y la ocupación de una parte de su superficie para un encuentro de drones que no sé si se efectuó por el mismo viento), pudimos asistir a una presentación general sobre la historia reciente de la sede seguida de una descripción del proyecto de adaptación, luego un paseo por las instalaciones y un acto final en la que nos presentaron un documento técnico elaborado que quiere servir de guía para toda persona del circo que quiera efectuar un proyecto circense, cubriendo los requisitos técnicos imprescindibles.
La presentación inicial y el recorrido por las instalaciones fueron guiados por Xavier Ruscadella, arquitecto del equipo arquitectónico (novel) que ganó en 2004 la oferta cursada por el ayuntamiento de Barcelona para que los bajos del acceso a la pérgola de placas solares del Fórum se adaptaran para un centro para profesionales del circo. Según Ruscadella, en el pliegue de condiciones de la oferta no había casi especificaciones ni llevaba asociado casi presupuesto porque el Ayuntamiento consideraba que no debía hacerse casi obra alguna, ya que el edificio de base lo admitía todo y no se debería, entonces, proyectar casi nada. En realidad entraron en un proceso larguísimo de trabajo desde cero, en que debieron aprender y hacer de todo, y al final la obra, de 5.000 metros cuadrados, supuso un coste de 4 o 5 millones de euros, un coste por metro cuadrado para este tipo de obra, en cualquier caso, muy reducido.
La gente del circo se concentraba previamente en La Macabra, unas instalaciones ilegales del Poble Nou, de donde fueron expulsados. En 2007 se hizo una pequeña carpa por la zona, que sigue existiendo, pero se asignó la ubicación actual, unos bajos previstos en el proyecto del Fórum para almacenar barcos, a los que llamaron, por tratarse de una nave húmeda sin suelo “la gruta”.
Ruscadella, sin memoria de lo que había de hacer, sin conocer nada del circo, lo primero que se le ocurrió fue ir a hablar con Tortell Poltrona, un payaso catalán muy famoso. Éste le dijo que lo que buscaba no lo encontraría por aquí. Que ya no quedaba ningún circo de los clásicos en Cataluña y que lo que tenia que hacer era ir a Francia, que era el referente para todo lo del circo. Se dirigió a Chatelleraux, pero ahí había una nave más pequeña que la que ellos tenían que acondicionar y pronto vieron que la forma de resolver las fijaciones de los trapecistas, por ejemplo, en el suelo, no eran modelo de nada. En Madrid vio otro tipo de anclajes mediante unas placas que ya les gustaron más, pero tal como eran, si daba la mala pata que el trapecista cayera sobre ella se partiría la cara. Al final llegaron a unos anclajes que enseño en las fotos, que esparcieron sistemáticamente por todo el suelo de hormigón que uniformaron por toda la superficie. Todo ello habiendo estudiado y formalizado antes cuestiones como, por ejemplo, las fuerzas que suponían las acciones de los trapecistas, que desconocían por completo y que no había libro alguno que lo indicase.
Definieron tres funciones básicos a soportar por el Centro: creación, entreno y escena. Y esas, además de una zona de recepción y cafetería, oficinas para compañías de circo, armarios, pasillos circundantes y algo más, fueron las tres zonas principales del edificio resultante, que cubría una longitud de 150m.
Los aparatos de los tramoyistas no se podían anclar en el techo, porque la cubierta del edificio ya tenía bastante si soportaba aquello para lo que estaba pensado, las placas solares. Al final en las salas de creación repartieron los anclajes mencionados para soportar 3000 Kg de tracción y 2000 Kg de peso, efectuando estructuras paralelas, e incluso nuevas construcciones para poder soportar en las paredes de la gran sala de entrenamiento, la más grande, todos los esfuerzos requeridos.
Alguien preguntó por cómo habían resuelto la climatización. Ahí se mostró insatisfecho con la restricción obligada por el ayuntamiento de Barcelona, que obliga a todo el distrito del 22@ a cubrir sus necesidades mediante Disticlima, la empresa que distribuye la energía que obtiene mediante los crematorios de basura construidos en el mismo Fórum, dando un coste por metro cúbico consumido elevadísimo.
En 2010/11 se produjo la inauguración, que el ayuntamiento anunció con la boca pequeña por la incógnito del resultado y por lo poco popular que en época de crisis era inaugurar cosas de este estilo a base del presupuesto municipal. Al año, sin embargo, ya se vio que la aceptación había sido enorme, por lo que puede tildarse de éxito. Queda claro, no obstante, que unas instalaciones como éstas son deficitarias, porque las cuotas que pueden pagar los diferentes usuarios (por horas, días, semanas meses o cuota para todo el año) son una mínima parte del presupuesto global de funcionamiento, que deben cubrir las subvenciones oficiales.
Todo esto debe enmarcarse dentro de un proceso de largo recorrido que ha cambiado radicalmente el mundo del circo. Se acabaron los circos ambulantes que, formados por una familia o por toda una gran compañía, viajaban por todos lados y plantaban su carpa en la plaza. En los 70/80 se perdieron (y con ellos toda la sabiduría tecnológica que la APCC quiere recuperar, estandarizar y normalizar). El circo hoy en día se encuentra en un proceso de tecnificación, impulsado fuertemente cuando los animales tuvieron que ser sustituidos por máquinas.
Uno de los empeños actuales, por ejemplo, es normalizar todas las exigencias técnicas a respetar para adaptar las cajas de teatro normal a las necesidades de las artes del circo.
Y ahí están las tres reglas clásicas de la arquitectura de Vitruvio que Leandro Mendoza (un antiguo artista de circo) y Mavi Sánchez (aparejadora) han intentado seguir y respetar al definir su proyecto de adaptaciones para que el circo pueda tener un futuro en una sociedad en la que todo funciona a base de standards de seguridad: Firmitas, Utilitas y Venustas. Esto es: Solidez, Utilidad y Belleza.
Nos pasaron esta diapositiva que refleja el estado previo de “la gruta”.
Recepción. A la derecha está la cafetería
La enorme sala de entrenamientos.
Una de las salas de creación. Una de ellas está insonorizada, por si el espectáculo que ensayan comporta sonidos fuertes.
Gimnasio continuó a la sala de entrenamientos
El espacio destinado a representaciones.
Pasillo superior de acceso. Su lado vidria río solo deja unos pocos cristales no opacos que dan a la sala de entrenamiento, para que sus ocupantes no se sientan observados.
Al final del pasillo, oficinas para las diferentes compañías y sala común, para que intercambien entre ellos experiencias
Otra de las salas de creación.
Anclaje finalmente ideado
Anclaje utilizado. Arriba, la tapita del mismo, desenroscada.
Pasillo entre las diferentes salas de creación, cada una para un único grupo, con tal de mantener secretos sus trabajos. Al fondo, la sala de entrenamiento.
Vista desde el pasillo de la sala de entrenamiento.
Pasillo lateral a la sala de entrenamiento. Dijo Ruscadella que una de las cosas que más les ayudo a ganar el concurso fue haber pensado en instalar los armarios de la derecha para colocar en ella todo el material que pueden utilizar los grupos y, así, poder tener todo ordenado, cosa que no suele pasar en este tipo de sitios.
Uno de los armarios.
Ruscadella, Amelia Bautista (APCC) y Leandro Mendoza.
Mavi Sánchez y Mendoza.




















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