En el fondo no es mala noticia (aunque se ve que fue hace nueve años) el cierre de un comercio de esos que ocupaban parcialmente una portería, cosa en verdad muy tercermundista.
Como es así como Art Decò, debieron obligar a su conservación a la comunidad de vecinos de su edificio de la calle Pelayo. Lo que es curioso es que mantengan también el letrero que anunciaba a quien lo lea su cierre y sitio donde seguirles vendiendo lotería, que supongo -no es una acera que me guste actualmente frecuentar- pusieron entonces.
Fue un sitio histórico de venta de lotería en Barcelona: El Gato Negro.

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