Foto de la fachada, con el reloj que da la hora oficial. Los tripulantes de los barcos que llegaban a puerto venían aquí a ajustar sus instrumentos de precisión. (La foto no es mía: la he sacado de bcn.cat)
Aunque si me nombran académico ésta sería mi sede, no había estado hasta hoy en la Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, que permanece más o menos escondida en el edificio de las Ramblas que, en su planta baja, aloja al teatro Poliorama. Un amigo hizo unas gestiones hace poco para ir en unas visitas periódicas que nos montamos, pero no llegó a conseguirlo. Hoy he participado en una de las visitas de grupo (gratuita) que hacen para celebrar su 250 aniversario. Como tiene todas las características que te puedes pensar de una institución de este género, está curiosa la visita… Al margen de un montón de percheros, tiene una serie de interesantes relojes, instrumentos de precisión y toda la prosopopeya de una academia.
Una bióloga, académica, nos ha hecho una explicación general y llevado a una visita a las salas del piso “noble”, y luego la bibliotecaria nos ha hablado de la biblioteca, situada en un piso superior. No puede visitarse, por no estar preparado para ello, el terrado, desde donde George Orwell divisó todos los cruentos “fets de mai” en 1937. Pero la bibliotecaria me ha dicho que sí que lo enseñaron a la hija de Orwell hace unos meses.
Su logo: Un angelito, como buen científico, separa el grano de la paja,
La escalera imperial
Un reloj Billeter de la sala de los relojes. Otro del mismo relojero es el de la plaza de la Vila de Gracia.
La sala de sesiones, preparada para los curiosos visitantes.
El cuadro de Luis Masriera, alegoría de las Ciencias y las Artes.
El despacho del Presidente de la Academia.
El del cuadro fue un académico...
Armario con diferentes instrumentos de la sala de reuniones.
















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