La idea era mantener la trama de calles estrechas de Barcelona con pocas alturas en la edificación, para bajar la densidad alcanzada. De ahí una reglamentación restrictiva en este sentido: planta y dos pisos máximo.
Pasando por la esquina de Alfonso XII / Laforja donde había habido una casa y un garaje, veo que han aplicado de lo lindo eso de los retranqueos a primera vista no visibles desde la calle, más bien a lo bestia, llegando a igualar alturas con los edificios vecinos de la más amplia -y por tanto permisiva- calle Balmes.
Supongo que esos metros sin edificación junto a los nuevos jardines de un Can Ferrer aún convirtiéndose en ruina, en espera de una restauración que no llega, deben ser los causantes, por compensación volumétrica, de haber hecho la vista gorda en esas alturas desconsideradas de los retranqueos.


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