Portada de la revista correspondiente al mes de septiembre de la Associació de Veins de l’Esquerra de l’Eixample.
(1) En 2024 o 2025 el Director del Clínico nos explicó que todo se había tratado de un bluf, un disparate lanzado por ellos a la prensa, para desencallar el proyecto de traslado del Clínico.
Hace unos meses apareció un artículo en La Vanguardia explicando que el Hospital Clínico planificaba su ampliación en el recinto de la Escuela Industrial. Por ahí aparecían dibujos con edificios de doce pisos y cosas así. Algo irregular, sí se tiene en cuenta que otros implicados directamente en un eventual cambio de esta envergadura no sabían nada.
En el coloquio del acto organizado por la asociación de vecinos en el Centre Cívic Urgell esta tarde, que tenía como objetivo dar a conocer estas cosas y provocar que se hable públicamente de ellas, reventando el secretismo que las envuelve, ha participado Francesc Madrinyà, actual concejal del distrito por Barcelona en Comú, pero conocido ingeniero de caminos muy interesado desde siempre en cuestiones de planificación urbana, quien ha lanzado una suposición que me parece tiene muchos visos de realidad: La Diputación, viendo que se quedaba sin los inquilinos de estudios industriales, que han ido a parar al Campus del Besós, se ha empezado a preocupar por obtener un buen rendimiento económico a sus propiedades. Rápidamente ha salido un postor, con la figura de Más Colell, que ha visto ahí un futuro para sus fundaciones científicas y un segundo en la gerencia actual del Clinico, que está deseoso de ampliar sus instalaciones.
Sea esto un globo sonda o sea lo que sea, lo que está claro es que si se hace como planificado en el informe de La Vanguardia, el proyecto supone un ataque a la línea de flotación de la catedral del mundo industrial catalán, como ha señalado Mercè Tatjer, también presente entre el público. Preocupada por el patrimonio industrial de la ciudad, ha puesto el grito en el cielo de que se toquen unas instalaciones que representan la historia de tanta gente.
Y, a todas éstas, el solar producido por el derribo de la histórica central de bomberos de la calle Provenza para ampliación del Clínico y ubicar en él las Urgencias, sin uso. La cosa tiene aún más delito, porque el Ayuntamiento, ha confesado Magrinyà, ha efectuado un proyecto en el que ubica el futuro cuartel de los bomberos, que debe irse ya del parque de l’escorxador, en... ese solar de la calle Provenza.
Previamente, en la mesa, tres presentaciones:
Eugènia Sánchez, vocal de Sanidad de la Asociación de Vecinos ha efectuado un recorrido por la deriva en la Sanidad del gobierno de la Generalitat (que he visto que enojaba profundamente a un médico convergente que tenía delante): han aparecido mencionados Artur Más, su consejero de Salud Boi Ruiz (anteriormente presidente de Mutuas), las derivaciones de la atención pública, sometida a fuertes recortes, a la atención privada, las discusiones sobre cómo debía ser la gestión del Hospital Clínico una vez traspasado a la Generalitat, con tendencia a hacer un consorcio público-privado, las resistencias internas del propio personal sanitario, la Marea Blanca, la FAV y, por el camino, la adjudicación del Sagrado Corazón (una clínica privada, ahora de la Quirón), como hospital de referencia de la Esquerra de l’Eixample, en vez del Clinic.
Ha señalado que la dirección actual de la comisión gestora (Enric Crous, antiguo gerente de la Damm) supone un cambio de orientación, que ha resucitado la idea de hacer un gran centro de investigación en la Escuela Industrial, pero vendida como ampliación de la atención hospitalaria. Tampoco se ha olvidado de hablar de Barnaclinic, que ha llamado una clínica privada dentro de la pública, compartiendo recursos de todo tipo con ésta. O de la existencia de la Fundació Clinic, receptora de numerosas donaciones, lo que quiere decir dinero. Un dinero, ha acabado su turno, muy opaco.
La segunda intervención ha sido la de Xavier Riu, vocal de Urbanismo de la Asociación de Vecinos del distrito, quien ha mencionado, en un entorno de gran déficit de zonas verdes y equipamientos públicos, una serie de operaciones que conviene analizar con lupa. Hace 20 años el ayuntamiento compró el solar de las hermanitas de los pobres, pero hizo una permuta con el solar de los bomberos en Provenza, para ponerlo a disposición del Clínico. En este solar hace unos años se retiró el cartel que anunciaba la ampliación del Clínico, pues dicen que como pasa por ahí el AVE, se imposibilitan las conexiones necesarias con el antiguo hospital.
Por último, Jaume Artigas, de la FAV, ha hecho una presentación muy buena sobre el patrimonio arquitectónico de la Escuela Industrial, cuyas primeras piezas, las de más valor, pero no únicas, son obra importante de Rafael Guastavino, aplicando su técnica de la Volta catalana, que tan famoso le hizo en Nueva York.
Por último, tras hablar de todo ese valioso patrimonio, ha lanzado la pregunta necesaria: ¿Como se puede llegar a que surja el proyecto de hacer edificios de 12 plantas sobre un conjunto de edificios catalogados? Tras ver la evolución de los planes urbanísticos, parece ser que la respuesta se encuentra en las llamadas “Ley Ómnibus” de 2012, que permitieron vender patrimonio público a privados y en la modificación puntual del plan general en 2016, que señalaba que, en caso de conflicto de intereses entre las partes, se redactará un plan derivado integral, con el que puede salir cualquier cosa.
Uno de estos conflictos se ha dado, por ejemplo, con el Taller Masriera, esa especie de templo griego creo que es de la calle Bailèn. Se ha resuelto positivamente, porque el Ayuntamiento lo ha comprado... ¡pero ha debido comprar no sólo el edificio, sino también el techo edificable del terreno! Y el techo edificable del recinto de la Escuela Industrial es enorme...
Por los pies de fotos, más explicaciones sobre un conflicto al rojo vivo, de los mayores en estos momentos en la ciudad.
Francesc Magrinyà, en el coloquio final. Muy bien, pero se le notaba a la legua que había venido a defender la gestión del ayuntamiento.
La mesa del acto y el título de la convocatoria, sobre la que se ha puesto en marcha una plataforma: Es posible un nuevo Clínico sin cargarse la Escuela Industrial. No vestir un santo desvistiendo otro...
La ubicación de las piezas en juego, en una zona muy densa..
El antiguo cuartel de los bomberos, hoy solar...inutilizado.
Disposición de edificios en la Escuela Industrial
Lo de más interés arquitectónico: La torre del rellotge, el edificio de las antiguas hilaturas de la Fábrica Balló, de Guastavibo, luego modificadas por Rubió para instalar la Escuela de Ingenieros.
Sigue, también de Guastavino: las naves de los telares, luego laboratorios de la Escuela Oriental.
Otro punto de vista. Y lo tercero de Guastavino -sin foto-, la espléndida chimenea, que se salvó de su destrucción durante los años 70.
Edificios de menor importancia
Una desconocida: la iglesia de Rubió.
El auditorio del pabellón de entrada. Recuerdo que en su cúpula estaban las instalaciones de la IMEC, una especie de plaza de toros minúscula a la que debías ir si optabas por ese camino de hacer la mili.
La brutalista piscina Sant Jordi.
El plano del terreno del conflicto y, a la derecha, vista aérea actual de la Escuela Industrial.















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