Sensación de fin de temporada por Barcelona. Se ve gente despidiéndose de las terrazas por toda la ciudad. En la que ocupa los bajos de la casa de los Bru de Sala alargaban las últimas copas, previas al cierre.
Un poco más allá, tarde de entrada gratuita en el museo Picasso. Hay que aprovechar, antes que se cierre también. Impresionante ver el dispositivo que han montado para que no se acumulen los visitantes por las salas. Da tiempo de contemplar la exposición temporal y la permanente sin agobios. Incluso de fijarse en detalles que te podían haber pasado desapercibidos.
Al final, habrá un silencio monacal por las calles, que lucirán como el pasaje interior del Picasso. Sabiendo sus causas, no será para echar las campanas al vuelo.




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