Debe ser una iniciativa de la Asociación de comerciantes de la Rambla de Cataluña. No sé cómo hacen sus números, pero dicen tener calculado que con lucecitas de Navidad las ventas crecen en un determinado porcentaje. Que el espíritu navideño, convenientemente excitado, inspira y desarrolla el consumo. No sólo el de un buen besugo, marisco, cava, pavo, turrón o carn d’olla, sino el de lo que se tercie, desde un vestido hasta un complemento (que así llaman a los bolsos y demás), pasando por un aperitivo o un viaje.
Esas ganas de incitar ese espíritu en una comunidad de la que se cuenta que ha incrementado últimamente el ahorro debe ser, pues, la que ha provocado que ayer, viernes 11 de octubre, andase un buen señor subido a una escalera enrollando en los troncos de los tilos del paseo estos cables. Por lo que vi, ya tiene el trabajo bastante avanzado.
Aún así creo recordar que el día a partir del que se pueden encender estos adornos es de las cosas que están reguladas oficialmente y, aunque no lo comprobé paseando por ahí por la noche, no creo que a estas alturas vayan ya a decretar que hemos entrado en las fiestas navideñas.
Es a partir de esa reflexión que he llegado a la de que, estando el calendario comercial (Barcelona Shopping City, Castañada/Halloween, Black Friday,...) y el social (respuesta contundente a una sentencia del procés esperada para el lunes, elecciones,...) tan lleno, no han visto más adelante ya fechas proclives para que ande ese buen señor subido a una escalera por ahí, haciendo su trabajo, y han decidido avanzarse y tener ya efectuado el trabajo, no vaya a ser que se declare abierta la veda y por una u otra cosa se pierdan uno o dos días de incremento de consumo.


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