A Antonio Aguilar le fue de perillas saber que la capilla románica de Marcús (calle Montcada esquina Carders) fuera sede del gremio de Correos. Eso le permite dejar ir la frase de que en Barcelona tenemos el edificio más antiguo ligado al correo. Los que salían de la ciudad por ahí con sus cartas se paraban en la capilla, para encomendarse (en esa época era difícil pronosticar si regresarían) a la Virgen de la Guía y pedirle que velase por ellos.
La decoración de la capilla es
bastante fea, pero está curioso ver en el altar la figura de la Virgen de la Guía con su mano derecha indicando el camino. También intriga el bajar por una de las dos estrechas escaleras a la cripta, aunque luego (está hecha en el siglo XIX) decepciona.
La mano derecha parece decir: "¡Todo recto por ahí!"
Antonio Aguilar en su explicación en el interior de la capilla.
Desde dentro de la capilla, el visión del nuevo paisanaje que circula por la calle Carders.
La intrigante escalera descendiente a la cripta.
Y la otra escalera que, desde la cripta, comunica con la nave de la capilla.