Café de la librería La Central de la calle Mallorca, que ahora veo que aprovecha su parte del interior de manzana y ha sacado unas cuantas mesas a él. En la Laie de Pau Claris supone desde hace tiempo los mayores ingresos de la librería. En toda nueva inauguración -que sorprendentemente van habiendo- no suele olvidarse un pequeño espacio donde poder estar tomando algo, aunque por espacio o concepto hay que lo rechazan. Veremos si la nueva librería en que ha pensado la Editorial Barataria lo tiene o no.
A mí me parece bien, creo, siempre que no desplace la atención de lo principal, que debe seguir siendo los libros. Curiosamente, en La Central del Raval cerraron la suya, ampliando superficie de exposición de libros. También me pareció bien. Entrabas por esa puerta y los olores orientales que te penetraban no tenían nada que ver con los de una librería.

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