Corresponsal en Calle Balmes, esta mañana.- Hay en ese tramo un ruido infernal, para dar y vender, por causa de unas perforaciones que también ocasionan una buena cantidad de humo. Humo que sumado a la porquería previa acumulada ha dejado hecha unos zorros a la vieja tela cuatribarrada del balcón del segundo piso, que ahora ya casi no se distingue. No la deben ni reconocer sus más allegados.
Aún así, yo diría que los que más deben estar padeciendo no son ni los que viven en el tercero ni los que lo hacen en los segundos señalados, sino los que intentan hacerlo en todos los otros pisos, empezando por los que, a pie de calle, soportan el peso de todos los edificios.

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