Justo enfrente de la farmacia, en pleno centro de la ciudad, este edificio, con plazas de aparcamiento desde su semisótano hasta su terrado. Está hecho, yo diría, antes de que proliferara la arquitectura brutalista, pero no se anda con chiquitas.
En una época en que circulaba por la ciudad con coche, como era el único aparcamiento operativo de la zona lo utilizaba muy frecuentemente. Eso quiere decir que, sumando tiempos, he debido pasar varios días de mi vida subiendo y bajando por él, o atascado en la cola de sus rampas. Mira que se llegan a hacer barbaridades...
