jueves, 14 de enero de 2016

Placa a Rómulo Gallegos


Una rara avis (una placa de recuerdo del Ayuntamiento, austera y sin leyendas rimbombantes, además) por las calles de Barcelona.
Imitando a las típicas meaditas de los perros en cada esquina, un grafitero se ha visto casi obligado a dejar su firma. ¿Eso se solucionaría con un servicio psicológico público? No creo en ello, pero si me convencen igual lo apoyo.

 

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