viernes, 9 de octubre de 2015

Sopar amb estrelles

El compromiso familiar que me impidió ayer acudir a los otros compromisos que tenía resultó liviano, y hasta, por el contrario, muy interesante. Era el de hacer de consorte en una salida nocturna a uno de esos "Sopars amb estrelles" ("Cenas con estrellas") del Observatorio Fabra de Barcelona.
Desde que surgió la idea (cena al aire libre, con la vista de Barcelona a tus pies, con charla astronómica en el café, y visita al observatorio posterior) he estado tentado en ir, fan de "La estrella misteriosa" que soy, pensando que ese observatorio de principios del s.XX seguro que debía tener mucho del que aparece en las primeras páginas de ese álbum de Tintín, y ayer el compromiso surgido se convirtió en una oportunidad.
Hice un montón de fotos. Unas cuantas, deslumbrado por las luces nocturnas de Barcelona allá al fondo, han salido -como era de esperar- hechas un asco. Ya se sabe que, para ese tipo de fotografías es necesario controlar la emoción, además de un trípode y una buena óptica. Y ya sólo lo primero, controlar la emoción, resultó totalmente fracasado.
Cuelgo por ahora fotos de la terraza donde se hace la cena, con un manto luminoso a sus pies, aunque aparezca como unos brochazos negros salpicado de unas lucecillas borrosas.


De espaldas a la ciudad, la pantalla que luego servirá para la explicación divulgadora del astrónomo, situando la estrella (doble) que veremos con el telescopio.

Al llegar a la plataforma, abres la boca, viendo el emplazamiento.



Está prefigurado para cenas íntimas o "diferentes", aunque todo el mundo se lance a eso tan típico ahora de mirar el móvil a ver si han llegado mensajes. O quien sabe si a comunicar con alguien diciéndole "Estoy a punto de empezar la cena, con Barcelona y sus luces a mis pies".





El astrónomo colombiano habla de los que midieron las distancias y descubrieron, en el s.XIX, las coordenadas de los planetas.

Tras vivir cómo fue la pérdida paulatina de importancia de Plutón entre los astrónomos, hasta su reciente defenestración como planeta, el astrónomo nos sitúa, en "la cruz del verano", las estrellas que veremos por el telescopio.


Ya la cena y la "charla científica" ha finalizado. La gente abandona sus mantas, los camareros recogen las mesas, y todos entran en el edificio a hacer la visita.
 

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