jueves, 16 de octubre de 2014

Floristería Kapput


Que el paisaje de Barcelona va a cambiar, está cambiando de modo brusco, es indudable. No sólo el casco antiguo, invadido por los turistas, o las grandes vías del Eixample tienen la fecha límite de este fin de año como una espada a punto de caer sobre su cabeza. Esta floristería -sesenta años como forma de vida, me comentaron ellos mismos ayer, era el único punto de color de toda su manzana. El colegio que la acogía ha calculado que liberando su superficie, a tanto por alumno, les cabe una sustanciosa nueva clase, por ejemplo, y les ha planteado un precio de renovación de alquiler imposible, que les lleva a una inevitable jubilación anticipada.
En esta ocasión no habrá allí una nueva tienda de cadena de panaderías, ni un local de compañía de telefonía, que tanto abundan. Pero me quedaré sin poder comprar al pasar un pomo de claveles por 4,95 euros, en eterna oferta reclamo.

 

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