Desde una capilla lateral se sube -en ascensor- por el módico precio de 3 euros. Si hace buen día, vale la pena. De hecho, siempre se trata de vistas insólitas, las de los terrados.
Un guerrero con su escudo, sobre su montura / gárgola.
A este mamut da toda la impresión de que le reconstruyeron su carga de forma un tanto burda.
La palmera debe ser del claustro. El edificio de la pared pintada es la iglesia de San Sever.
De hecho no se va al terrado, sino a esta plataforma metálica instalada sobre él. Al fondo, a la izquierda, las dos torres del puerto olímpico y, haciendo una panorámica hacia la derecha, el enorme edificio de los sindicatos (en la Via Laietana), la torre de Correos, etc.
Detrás de la cruz se distingue la silueta de la estatua de Colón, sin camiseta alguna, que no se recorta sobre el cielo porque detrás tiene la masa del World Trade Center. Detrás de la gaviota, una torre de la Generalitat, y entre esta y el edificio Colón del extremo, el carillón del Palau de la Generalitat.
Las caras de una torre de la catedral.
El Palau del Lloctinent (Archivo de la Corona de Aragón) desde arriba. Se ve un poco la parra del patio interior.
La parte nueva de la catedral, con la sierra de Collcerola al fondo.
Palau de la Generalitat, la torre de la iglesia del Pí y, al fondo, el Palau Nacional de Montjuic, sede del MNAC.
Se distinguen un poco los extremos del caracol de la torre antigua.
El jardín de la Casa Cambó, desde su misma altura.
Apuntando hacia el mar.












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