La parte inferior se ve claramente que es producto de una renovación. Seguro que sigue la pauta de lo que explico en la siguiente fotografía.
Si algún conocido se cruza conmigo por el Eixample y no le saludo, que no se lo tome a mal. Seguramente es porque no lo he reconocido, ocupado como estaba alegrándome la vista mirando alguno de sus portales o, si estaban cerrados, alguna de sus puertas.
No sé si será el caso de ésta. Muchas puertas antiguas de madera, para que pase más luz a sus portales, han perdido sus láminas (bien gruesas que eran) de madera centrales y las han sustituido por cristales protegidos por hierros.
Las metálicas suelen ser más recientes y en ocasiones denotan las limitaciones en la obtención de un metal maleable. Pero en otras ocasiones se ven bien trabajadas.
Y, de tanto en tanto, en vez de una puerta, bien está un buen escaparate.













