Critiqué un montón las cuatro hierbas que habían plantado en el solar del parque de bomberos. Es verdad que parecía un recurso fácil para disimular el destrozo ocasionado: unas hierbitas entre los cimientos que no habían tenido ni la decencia (¿paciencia. ¿recursos?) de hacer desaparecer. Pero desde la llegada de la primavera las hierbas han florecido y han dado color a la zona. Veremos cuando se agosten.
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