lunes, 30 de noviembre de 2015

Pasaje


Siempre me ha parecido un pasaje de los más misteriosos de Barcelona. Ahora está ocupado al cien por cien por la casa de alquiler de bicicletas, pero al menos lo mantienen en perfecto estado. 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Museu del Calçat


¿No se puede evitar la desaparición forzosa del Museu del Calçat de la Plaza de San Felipe Neri? En esta época en que en nuestra ciudad todo rueda imparable vertedero abajo, me llega la penosa noticia de que el pequeño museo, si no sucede algo extraordinario, será cerrado y desalojado tras el 31 de diciembre de este año. Los “filipinos”, los de la vecina iglesia de Sant Felip Neri, son los propietarios del edificio, y quieren subir tanto (relativamente) el precio de su alquiler que a quienes gestionan desde siempre el museo, los de la Confraria dels Mestres Sabaters (como la Congregació de la Sang una de esas instituciones de la ciudad que se pierden en el mar de los tiempos) no pueden afrontarlo. Aunque han aumentado el número de entradas gracias al turismo, su precio (2,50 euros; iba a poner pesetas…) y la bastante baja afluencia de visitantes hace que no les salgan las cuentas.
Toda la plaza de Sant Pelip Neri es una auténtica impostura. En las fotografías (sacadas del blog fjalonso.blogspot.es y de la Wikipedia) ya se ve que una pared fabricada con piedras tan perfectamente colocadas y de formas tan regulares no puede ser original. Tanto los dos edificios del gremio del calzado (de ahí el León de San Marcos en la fachada: su patrón) como el ahora oculto que le hace ángulo recto, más allá del túnel de la calle de acceso, son relativamente recientes, del siglo XX. Proceden de dos edificios de los destruidos durante el trazado de la Via Laietana. Los relieves del edificio oculto provienen de un puentecillo del gremio de caldereros… La fachada del edificio de la derecha, del que luego hablaré, también se puede deducir que no es de la misma época que el resto del edificio. Toda esa zona de la plaza no existía. Junto a la fuente central (de la que Xavier Theros siempre cuenta la anécdota de que tenía una estatuilla encima de ese pilar, que un día desapareció y nunca se repuso) su implantación constituye uno de los más logrados apaños italianizantes para acercar a esa parte de Barcelona al imaginario de lo que es un barrio medieval que todos tenemos en la mollera.
Pero es igual, será una impostura, pero es nuestra impostura y, en su modestia, el Museu del Calçat era uno de esos puntos que ligaban la ciudad con algo que realmente había sido. El edificio de la derecha es ahora el Hotel Neri (muy bien instalado, por otra parte), y es el que, de tanto en tanto, coloca una terraza en la plaza. Lo que está muy bien, pero que, junto a las bandadas de turistas en grupo precedidos de alguien con un paraguas en alto llueva o no, está logrando eso tan pernicioso que asola al casco antiguo: la privatización de lo público. ¿No será que los filipinos han visto en una posible ampliación del Hotel Neri su salvación económica, y quieren sacarse de encima a los pobres ancianos del gremi del Calçat?
Si alguien sabe qué se puede hacer para intentar evitar que la plaza de Sant Felip Neri quede convertida definitivamente en un parque temático para el turismo y para que se salve un museo tan modesto como necesario, que lo diga y lo haga, por favor. Y si alguien tiene contactos con los nuevos gobernantes de la ciudad, pues que hable con ellos: Una magnífica oportunidad que tienen para dar un golpe de mano imaginativo que preserve lo poco que va quedando. Pero sólo quedan unas semanas, por lo que todo debe ser rapidísimo…


 

viernes, 20 de noviembre de 2015

Casa Batlló desde el Servicio Estación


Hace poco hice una foto del cartel colocado delante del Servicio Estación invitando a entrar y fotografiar desde su patio interior de manzana la fachada posterior de la Casa Batlló. Hoy, aprovechando un recado en los almacenes, he ido a verlo. Han ampliado la terracita a la que siempre se accedía. La han comunicado con una escalera, además, con todo el patio interior de manzana, donde exponen el césped artificial y otros artículos para jardín. Por ahí se accede hasta un medio metro del patio de la casa reformada por Gaudí.
Aunque lo más llamativo de esta parte del edificio es su cubierta y terrado, en las fotos que le he hecho con esta camarita aparecen muy empequeñecidos, por la distancia. Cuelgo entonces sólo un par de la planta baja, una foto que le he vuelto a hacer al cartel y otro par del mogollón de gente mirando y fotografiando (o fotografiándose ante) su fachada principal.





 

Los jardines del baluarte de Santa Madrona

Tan intrigado estaba siempre mirando desde abajo su serie de árboles y pensando cómo sería la parte superior del baluarte de Santa Madrona p...